La mejor fase del amor es aquella previa al enamoramiento en si, en la que el deseo es el protagonista, intentar hablar a menuda con ella, conocer sus aficiones, inquietudes, crear una relación de amistad, encontrarla en los sitios que frecuenta, en definitiva saber todo de esa persona. Estas sensaciones se pueden ver plasmadas en los productos, por ejemplo, cuando queremos comprarnos una cámara de fotos nuestra motivación ya juega un papel, seguido del deseo por tenerla, cuando nos queremos informar sobre las cámaras que se ajustan a nuestras necesidades. Una vez ya seleccionada aquella que nos gusta, y que va adecuada a nuestra moda, la adquirimos porque nuestro deseo se muestra mas elevado.
Un fenómeno en auge en estos momentos es el producido por las redes sociales. Todas las empresas, marcas de cualquier tipo, son publicitadas mediante perfiles propios, anuncios publicitarios y envíos directos a toda persona que tiene un perfil en esa red. Con ello la motivación y el deseo sobre productos más bien llamativos aumentan más que otras vías relacionadas con el marketing ya que se ve como un mensaje más directo hacia el propio consumidor. Buscando los rangos de edad, el sexo y las características de cada persona entre otras muchas cualidades. Ejemplos de ello son marcas de cosméticos (MAC, L’Oréal, Max Factor, etc.) o algo que personalmente me llamo la atención como una buena campaña de publicidad es una creada hace tiempo por la marca de patatas Pringles que creó una especia de concurso vía Facebook para conseguir seguidores que posteriormente debían de enfrentarse a una especie de gymkhana en un campus universitario y al ganador se le regalaría un obsequio como un viaje.
Bebidas tan conocidas por todos, como Coca-Cola, que personalmente envía una felicitación el día del cumpleaños del usuario a la red, esto sucede por ejemplo en Tuenti.
Con todo esto a la conclusión que pretendo llegar es que la motivación de los vendedores hacia el consumidor hace que instintivamente desean mas su producto.
Las motivaciones con las que muchas compañías trabajan son con las de hambre, sed, relacionadas con el sexo e incluso motivaciones tan complejas como la del logro, todo ello para que el consumidor saque la conclusión de que todo esto es necesario para su vida. Sin todas esas motivaciones, sin esas necesidades de pertenencia la vida seria aburrida y no tendría un propósito fijo. La motivación y el deseo añaden un propósito y una energía a la vida.



