La personalidad siempre ha sido un término muy investigado por todo tipo de sectores, e incluso cuestionado en cualquier grupo de la sociedad, familia o amigos pero muy pocos conocemos los puntos clases de la misma, centrándonos hoy en el consumo. Básicamente la personalidad es un conjunto de rasgos comunes en la sociedad. Según los distintos investigadores mostraré algunos de los diferentes atributos.
El Modelo de McCrae y Costa, nos presenta cinco grandes rasgos de personalidad que podemos adecuar al consumo.
Extraversión- Introversión: las personas que mejor se enfrentan al consumo de manera positiva son las que tienen un alto nivel de gregarismo (personas muy socializadas o que les gusta mucho la interacción con los demás), un alto nivel de asertividad, una tendencia elevada en búsqueda de emociones y que les caracteriza las sensaciones positivas.
Neuroticismo- Estabilidad emocional: el ajuste emocional es clave para evitar posibles adicciones en el consumo , la ansiedad y la depresión en cualquiera de sus variables deberían de tener niveles bajos y una impulsividad y una hostilidad controlada.
Amabilidad-Oposicionismo: en este polo la cualidad imprescindible es la interacción social, la empatía, una actitud conciliadora, la modestia y una sensibilidad a los demás, suelen asegurar un consumo adecuado para interactuar consumidor-vendedor.
Responsabilidad-Falta de responsabilidad: refleja el grado de organización, persistencia, control y motivación en la conducta dirigida a la metas un alto nivel de competencia y una deliberación adecuada ayudan a un consumo saludable e inteligente.
Apertura a la experiencia-Cerrado a la experiencia: como indica su propio nombre la búsqueda y apreciación de experiencias el gusto por lo desconocido y su exploración reflejaran un consumo innovador.
Esta es una de las muchas teorías de personalidad que existen y que muestran los rasgos más comunes en nuestra sociedad y que se relacionan o encajan muy bien con el consumo, el marketing y todas las áreas socioeconómicas.
Lo más llamativo de cara a los estudios que se pueden realizar en cualquier empresa, es que se conozcan estos rasgos y así potenciarles mediante actividad practicas con sus propios vendedores para observar las tasas de ensayo-error.
Un buen consumidor es aquel que estudia su economía y compra lo necesario sin salirse de sus posibilidades, que empatiza de manera asidua con el vendedor, que en muchas ocasiones se es fiel a una marca aunque puede variar, que tiene bajo niveles de impulsividad, que son autodisciplinados, cuestionan su escala de valores consumistas, evalúa las alternativas… es decir, un consumo responsable.


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